DECÍAMOS AYER... Claroscuros
03/09/2010
UGOSAS declaraciones las del presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, señor Barreda, aparecidas el pasado día 29 de Agosto en EL DIA de Ciudad Real. Para empezar nos trata de aclarar que el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, no es aspirante, sino que es el presidente, de cara a unas próximas elecciones generales. De lo cual se desprende, según el señor Barreda, que su condición de presidente en activo le concede status de continuidad aun en tiempos electorales, dejando la aspiración “para otros” (?). Y no es así, pienso yo, a pesar de la interesada conveniencia que le pueda conducir hasta el posible lapsus, extraño en un político experimentado, de tergiversar situaciones inexistentes; porque si bien es cierto que cuando se convocan elecciones, quien las convoca es el presidente, a partir de ese mismo momento éste “ya no es” deja de serlo entiendo, para quedar en situación de “en funciones”. Es decir, que a partir de ese momento pasa a ser un aspirante más que si consigue revalidar continuará siendo y si no; pues a la oposición que veces puede resultar muy gratificante. Otra cosa es, que esas funciones le permitan determinadas prerrogativas que los demás aspirantes no posean. Dice, también, estar preocupado por la percepción que tienen los ciudadanos de la política y aconseja a la reflexión, pues “no se puede denigrar a todos los políticos sin excepción, ni demonizar a los sindicatos y a la CEOE diciendo que están obsoletos”. Razón que le sobra, porque efectivamente, posiblemente todos los políticos no merezcan ser anatematizados; pero a la vista de determinados claroscuros que se vienen sucediendo, de los cuales precisamente es la clase política la protagonista, cabe pensar que justamente es a ese sector de políticos honestos a los que corresponde denunciar cualquier circunstancia extraña que se produzca en el entorno, de la única forma posible: exigiendo cuantas aclaraciones sean precisas. Arropando a políticos en entredicho es síntoma de mala praxis, más aún si amparados por decisiones partidistas tendentes a la no investigación, esconden el pico debajo del ala aceptando complacidos únicamente la difusión de hechos, quizá punibles también, provenientes de los contrarios ideológicos. Seguramente, si se pusiera en claro todo aquello que ofreciera la más mínima duda, viniere de donde viniere, posiblemente otra sería la opinión sobre la clase política de parte de la ciudadanía. Porque ésta, tendría la oportunidad de poder separar la paja del grano, y a quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga. Y para ello, nada mejor que llevar al convencimiento de las altas instancias judiciales del Estado, de la necesidad de su imparcialidad a la hora de la investigación. Ello redundaría en beneficio de todos, alejaría de la política al que no mereciera estar en ella mientras que el buen nombre de los honestos brillaría con luz propia. Un soplo de aire fresco, que a no dudar el pueblo llano aceptaría con la tranquilidad de saber que estamos en buenas manos. Luz y taquígrafos, en definitiva, pero con las ventanas bien abiertas. Mientras esto no suceda, la duda rondará siempre en la mente de los que a pesar a haber votado a su político de preferencia, nunca entenderán que éste haga inversiones y más inversiones a título personal o familiar, y permanezca en todo momento al margen de la menor investigación. Tanto al César como a su mujer, no les basta con ser honrados, tienen la obligación en todo momento de demostrarlo, por aquello de los bolsillos de cristal, que decía Tierno Galván. Si no lo hacen, la duda será ese anatema que al señor Barreda tanto le preocupa De los sindicatos ¿Qué decir? Posiblemente si su actitud en defensa de sus asociados no estuviera condicionada a las subvenciones estatales y tuvieran menos compromisos con el Gobierno de turno. Menos liberados y más implicación en lo que, se supone, como principal obligación; esto es, la mejora de los trabajadores a ellos adscritos, tanto económica como profesionalmente, y posiblemente su imagen sería otra. Y de eso únicamente ellos son los responsables, que recapaciten y se reestructuren. Será entonces, experimentando en carne propia, cuando sintiendo la satisfacción por el trabajo bien hecho quizá se aperciban que tampoco en la CEOE todos sus componente merecen ser denostados; que dentro de esa organización existen hombres emprendedores que arriesgando su propiedad y su ingenio, son capaces de crear puestos de trabajo, hecho que merece todo el respeto del mundo y la colaboración, codo con codo, para que ellos puedan sacar sus industrias adelante en la seguridad que de tal forma están propiciando la garantía salarial, es posible que de momento no acorde con el esfuerzo realizado, pero que a no dudar una vez superadas las dificultades, sus asociados -los trabajadores- se sentirán compensados con un salario digno, seguro y continuado. Porque, no cabe duda, el empresario es ante todo idealista, arriesga todo lo que tiene en pro del éxito; pero a su vez sabe que el mismo, si llega, no le corresponde únicamente a él, es consciente que detrás de él está un sector humano sin el cual cualquier iniciativa estaría condenada al fracaso. Cuidemos y preparemos a ese sector humano en debida forma, y para ello nada mejor que una adecuada formación; única solución para que su rendimiento sea, de verdad, la espina dorsal de toda empresa. Una labor, ésta, en la que quizá los sindicatos algo tendrían que decir, y que a no dudar sus frutos resultarían aleccionadores para todos, Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA al_hanbor@yahoo.es